De la Vía Catalana 2013 a la Vía Catalana 2014.

Dejando de lado los sentimientos políticos, religiosos o de otro tipo, que fundamentan y dan sentido a ciertos actos o celebraciones multitudinarias, lo cierto es que hay muchos viajeros a los que les atrae este tipo de eventos, pues son un momento ideal para contemplar la manera de hacer de un pueblo, de una comunidad religiosa, o de un grupo concreto de gente que tiene una ideología, creencia o afición determinada.

Hay actos o celebraciones multitudinarias en el mundo que sobrepasan aquello que podemos imaginar: el Kumbh Mela, reunión de peregrinos hindúes, que se celebra cada doce años en cuatro lugares de la India (Prayag, Hardwar, Ujjain y Nasik), que dura varios días, y donde se calcula que acuden unos 70 millones de personas (algunos dicen que llegan a los 100 millones… bueno…, con estas cifras, no vendrá de 30); el Hajj, la peregrinación a la Meca de los musulmanes, donde acuden entre 2,5 y 3 millones de personas; incluso algún evento musical, como el concierto de Rod Steward el fin de año de 1994 en Copacabana (Brasil), donde se reunieron 3,5 millones de personas…

Todos estos eventos o reuniones de multitudes atraen por uno u otro motivo, y a veces es muy difícil de asistir, por no decir imposible, como el Hajj, donde sólo pueden ir musulmanes.

Ayer pudimos disfrutar de uno de estos actos multitudinarios en Cataluña, y en este caso pudimos disfrutarlo de forma muy especial, pues conocemos perfectamente el motivo, la razón, y la finalidad de su celebración.

Ayer día 11 de septiembre de 2014 una gran “V” pintó de amarillo y rojo dos de las arterias principales de Barcelona, la Avenida Diagonal y la Gran Vía de les Corts Catalanes, formando una gran bandera humana de 11 kilómetros de largo.

Las cifras hablan por sí solas: un millón ochocientas mil personas, todas vestidas de amarillo o rojo, formando una larga bandera que a la vez formaba una “V” de voluntad, de votación y de victoria.

Foto sacada de la web, desconozco quien es el autor.

Asistentes de todas las edades, y de todos los colores políticos de la sociedad catalana, una fiesta de civismo y de reivindicación, con la participación además de cincuenta y cuatro “colles castelleres”.
Como decía al principio, un momento ideal para contemplar la manera de hacer de un pueblo, en este caso el pueblo catalán.

Esto fue ayer, como continuación de la Vía Catalana que se hizo el año pasado, que formó una gran cadena humana de unos 400 kilómetros que atravesó y unió todo el territorio catalán, desde El Pertús hasta Alcanar (si bien en realidad llegó hasta Vinarós -Castellón-), con la participación de un millón seiscientas mil personas.

Tanto la cadena humana de la Vía Catalana 2013, como la “V” gigantesca de la Vía Catalana 2014, tuvieron lugar en un momento determinado, a las 17:14 horas, hora simbólica para recordar el 11 de septiembre de 1714, cuando la ciudad de Barcelona cayó tras un asedio de más de un año ante las tropas borbónicas, y para recordar que se abolieron las instituciones y libertades civiles catalanas.

En el año 1714 una consigna de los defensores de Barcelona fue “viurem lliures o morirem” (viviremos libres o moriremos), “vèncer o morir” (vencer o morir), bajo el símbolo de la bandera negra, la cual también ondeó en la manifestación de ayer, simbolizando la lucha hasta al fin.

El 12 de julio de 1713 los “consellers” del Consejo de Ciento de Barcelona cambiaron el color de su túnica (la gamalla púrpura) por el negro como símbolo de lucha a muerte.

Este símbolo de duelo y de lucha a ultranza, la bandera negra, fue objeto de un nuevo diseño que se presentó el pasado mes de julio en un acto en el Museo de Historia de Cataluña. A la bandera negra original se añadió una cruz formada por dos aspas blancas, inspirado en la cruz del martirio de Santa Eulalia, copatrona de Barcelona, en recuerdo de los caídos en 1714, y aprovechando que las aspas forman dos “V” de victoria y de votar. Asimismo se añadió una estrella de cinco puntas, al lado izquierdo de la cruz, que recuerda el triángulo de la bandera “estelada”.

Este nuevo diseño de la bandera negra simboliza la voluntad de votar y vencer, y treinta y cuatro ayuntamientos catalanes acordaron izar esta Bandera Negra el día de la Diada, para reivindicar la consigna “votar y vencer”.

La convocatoria de la Vía Catalana 2014 fue para reivindicar la celebración de la consulta de autodeterminación de Cataluña, bajo el lema “ahora es la hora”, después del éxito de la Vía Catalana hacia la independencia de 2013.

Se pueden encontrar precedentes históricos en Europa, como la Vía Báltica que el 23 de agosto de 1989 enlazó, con una cadena humana de entre 1,5 y 2 millones de personas, las tres capitales de los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), de un conjunto total de unos 7 millones de habitantes.
Pero en todo caso, si unimos la multitudinaria Diada de 2012 (con la participación de un millón y medio de personas), con las Vías Catalanas 2013 y 2014, es muy difícil encontrar otros precedentes similares en todo el mundo.

El de ayer fue un acontecimiento en mayúsculas, uno de esos actos que es muy difícil de repetir, tanto por lo que significa, como por la gente que participó… Un momento ideal para poder contemplar un pueblo, su manera de hacer, su cultura… su forma de actuar pacífica y cívica reclamando el derecho a votar… y, como no, un momento ideal para todo viajero foráneo que quisiera conocer de cerca el pueblo catalán y sus anhelos.

Visca Catalunya!!!

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