La ruta de Manali a Leh (Ladakh), el norte de la India. Segundo día: de Keylong a Sarchu.

Nos levantamos a las siete de la mañana. Keylong se despertó muy silencioso, y no fue hasta después del desayuno que empezamos a notar cierto movimiento de gente en el pueblo.

Una hora más tarde ya salíamos con el 4×4 en dirección a Leh, si bien aquella próxima noche la pasaríamos en el camino, en plena montaña, durmiendo en una tienda en alguno de los lugares habilitados al efecto.

El último asentamiento permanente de gente es el pueblo de Darcha. No hay otro hasta Rumtse, en Ladakh.

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La ruta de Manali a Leh (Ladakh), el norte de la India. Primer día: de Manali a Keylong.

Salimos de Manali a las seis de la mañana, en un 4×4. El conductor era un nepalí llamado Dorje. Nuestro destino era Leh, la capital de Ladakh, pero tardaríamos tres días en llegar.

Aquella carretera que une Manali con Leh sólo es transitable entre junio y octubre, aunque dependiendo del año estas fechas pueden variar un poco.

Aquel primer día teníamos previsto dormir en Keylong, el último pueblo antes de comenzar la ruta por zona de montaña donde sólo se puede dormir en tiendas, normalmente en algún pequeño campamento con las tiendas ya preparadas.

Aquella carretera que nos llevaría hasta Leh sale de Manali en dirección al norte, a lo largo del Valle del río Beas. Es una carretera que asciende lentamente por montañas de pinares hasta que llega a las montañas peladas y rocosas que conducen al paso de “Rohtang La” (3.978m), nombre que significa “montón de cadáveres”, en referencia a los cientos de viajeros que han muerto congelados en este lugar a lo largo de los tiempos.

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Manali (India), preparativos del viaje para ir a Leh (Ladakh).

Era un día del mes de julio de 2009. Llegamos a Delhi a las doce de la noche. Hacía mucho calor.

En Delhi tuvimos que avanzar el reloj tres horas y media (cuando en Catalunya son las 10 horas, en la India son las 13,30 horas).

Después de pasar los controles correspondientes, y de dar algunos consejos a un chico que iba a la India por primera vez, cambiamos moneda, y con rupias en el bolsillo, cogimos un taxi de prepago para ir a dormir a un hotel situado cerca del aeropuerto.

Dormimos tres horas, pues a las cinco y cuarto de la madrugada ya volvíamos a estar dentro de otro taxi que nos llevó al aeropuerto de salidas nacionales (diferente del aeropuerto internacional donde habíamos llegado hacía unas horas).

Nuestro vuelo para ir a Kullu tenía la salida a las siete menos veinte, pero salió con una hora de retraso. Era un avión de hélices de cuarenta y ocho plazas. El vuelo duró una hora y cincuenta minutos. De hecho en Kullu no hay aeropuerto, el más cercano está a diez kilómetros al sur, en la población de Bhuntar, que es donde nos dejó aquel avión, si bien es conocido como el aeropuerto de Kullu.

Kullu está situado a 1.220 metros de altitud, tiene una población de 18.300 habitantes (según datos de la época), y es el centro administrativo local del valle. La mayor parte del año Kullu es una ciudad tranquila, pero cada mes de octubre acuden miles de devotos para participar en uno de los festivales de Dussehra más multitudinarios de la India.

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Desde Kullu cogimos un taxi para ir hasta Manali, situado en el valle de Kullu, que era nuestro destino. Cuando llegamos a Manali eran las once de la mañana. Sigue leyendo