“Not spicy, please”.

Si algo se aprende viajando, es que no hay que ser muy tiquismiquis a la hora de comer. Obviamente hay que vigilar lo que se come por cuestiones de salud, pues no es muy agradable tener problemas estomacales, y menos aún alguna enfermedad grave. Pero hay que distinguir entre aquello que nos puede hacer daño, de aquello que no nos apetece pero es comestible.

Qué viajero no se ha encontrado alguna vez ante un plato que no es de su gusto? Puede pasar en una casa donde nos han invitado a comer o cenar, o en un restaurante donde nos hemos fiado de las recomendaciones de un tercero, o sencillamente por qué hemos sido atrevidos al pedir… sea como sea, si uno se ve obligado a comer uno de estos platos, se pasan unos momentos no muy agradables.

Y ya no digamos si hemos sido lo suficientemente osados como para pedir algún tipo de plato especialmente exótico (por decirlo de alguna manera)… Esto ya resulta ser más “profesional”, denota una predisposición a probar todo lo que se aleja de nuestro entorno cultural para adentrarnos en unas costumbres exóticas y extrañas (alguien añadiría otros calificativos, hablando siempre en términos culinarios).

El grado de predisposición de cada uno es muy personal. El más atrevido puede sacar pecho enseguida, pero a última hora siempre puede haber deserciones. Recuerdo un pequeño restaurante en un pueblo de China, donde tras pedir una serpiente entre varios, y de ayudar a matar la serpiente, despellejar-la, etc.; cuando nos la trajeron a la mesa, cocinada con un poco de salsa, uno de los comensales se levantó y nos dijo que ya volvería cuando nos la hubiéramos terminado. Sigue leyendo

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Cómo conseguir el visado de China en Hong Kong. Requisitos especiales para familias con niños.

Para entrar en China se necesita tener un visado, y conseguir este visado puede llegar a ser una tarea complicada.

Para un residente en Cataluña lo más sencillo es ir al Consulado General de la República Popular China en Barcelona, ​​donde, en unos siete días, se consigue el visado, presentando el pasaporte, el correspondiente formulario debidamente rellenado, una fotografía de carnet, certificado acreditativo de tener un seguro, y el pago de la tasa que corresponda según el tipo de visado. Pero si se decide entrar en China mientras se está viajando por Asia, la cosa cambia.

Por otra parte hay que tener en cuenta que el visado para entrar en China no se puede pedir con una antelación superior a los tres meses respecto al día en que se tiene prevista la entrada en China. No expiden visados ​​para entradas en el país más allá de tres meses.

Si se está por el sudeste asiático se puede tramitar el visado en la embajada de China en Bangkok, pero lo más fácil es tramitarlo en Hong Kong. Bueno, esta es la norma no escrita, es lo que todo viajero que se haya movido un poco o se haya informado, sabe de forma genérica, pero, como todo en esta vida, hay que estar atento al caso concreto.

Es cierto que Hong Kong es uno de los mejores lugares para obtener el visado chino. Muchos viajeros y residentes temporales en China, que quieren permanecer en China más días de los que permite un visado, optan por ir a Hong Kong cuando caduca el visado y hacer otro.

Por cierto, hay que tener en cuenta que un no residente en Hong Kong no puede ir a la embajada de China en Hong Kong a pedir el visado, sino que tiene que ir a una agencia especializada en estos trámites para que lo gestione. Sigue leyendo

Exención de la necesidad de visado para entrar en Vietnam.

Para entrar en Vietnam se necesita obtener un visado. En el post “como obtener el visado para ir a Vietnam” explico los tipos de visado y cómo obtenerlos.

Actualmente hay una importante novedad en relación a la necesidad de visado para entrar en Vietnam, y es que, desde el día 1 de julio de 2015 ha entrado en vigor una normativa por la que los ciudadanos de 5 países europeos, entre los que se encuentra España (Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España), están exentos de la necesidad de visado para entrar en Vietnam.

Esta exención de la necesidad de visado, que se aplica desde el pasado día 1 de julio, es para estancias de máximo 15 días, y por una sola entrada.

Dicha exención de visado ha sido acordada inicialmente con una vigencia de un año, desde el 1 de julio de 2015 hasta el 30 de junio de 2016, pudiendo ser prorrogada.

Esta es una medida que parece que ha sido tomada para intentar aumentar el turismo que visita el país, pues el año pasado experimentó un descenso del 13%.

Como toda novedad, todavía no es muy conocida, no al menos por los funcionarios de las propias fronteras vietnamitas y de los países limítrofes.

Cuatro días después de la entrada en vigor de esta exención de la necesidad de visado, el 5 de julio de 2015, he entrado en Vietnam por una frontera terrestre, concretamente desde China, por la frontera Hekou (China) / Lao Cai (Vietnam).

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De Tash Rabat a Kasgar, tercera y última jornada en la ruta de Biskek hacia Kasgar, cruzando el paso de Torugart (Kirguistán).

La noche había sido húmeda y fría, pero aquellos paisajes de montaña desnudos y silenciosos, alejados de la civilización, reconfortaban el espíritu. El vaso de té con leche bien caliente que nos llevaron a la yurta también ayudó a reconfortar el cuerpo a esas horas de la madrugada.

Una pequeña estufa oxidada que había en la entrada de la yurta, que se alimentaba de heces de vaca, no había hecho su servicio aquella noche.

El día había despertado nublado, húmedo, y con una lluvia intermitente… un tiempo que no dejaba ver la lejanía.

No tardamos más de media hora para plegar las mantas y alfombras que nos habían hecho de cama, poner la mesa y desayunar.

Dejamos la yurta e iniciamos lo que tenía que ser el último día de trayecto hasta llegar a Kasgar, cruzando el paso de Torugart.

La lluvia nos fue acompañando durante el camino. La carretera no estaba en mejores condiciones que el tiempo. Sasha, el conductor de nuestro vehículo, llevaba prisa desde el momento en que nos levantamos, pues la frontera kirguís sólo podía cruzarse entre las doce y la una del mediodía.

Las primeras horas por aquellos caminos de tierra, bajo aquella lluvia insistente, se hicieron un poco largos, pero los paisajes que se dejaban ver cuando la niebla esparcía, ofrecían el aliciente que todo viajero busca por aquellas alejadas tierras.

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Zhouzhuang, una de las pequeñas Venecias de China.

Llegamos a Zhouzhuang con un autobús proveniente de Suzhou. Suzhou es conocida como la Venecia de Oriente, apelativo que le dio Marco Polo, pero la verdad es que Zhouzhuang, de más pequeñas dimensiones, con un casco antiguo muy bien conservado, y con casas, puentes, canales y calles cuidados en su estilo tradicional, se merece el calificativo de “la otra Venecia de China”.

El pueblo de Zhouzhuang está en la provincia de Jiangsu, situado entre Suzhou y Shanghai, al sur del río Yangtsé, en el municipio de Kunshan.

Es un importante destino turístico. Según las estadísticas oficiales cada año recibe un millón de turistas, tanto chinos como extranjeros. Su proximidad con Shanghai es la principal causa.

Por esta zona hay varias poblaciones de características similares, con canales y agua que conforman una estética que a los occidentales recuerda la Venecia italiana.

De estas poblaciones, que los chinos llaman pueblos de agua, dejando de lado Suzhou, hay seis: Tongli, Luzhou, Zhuozhuang, Xitang, Wuzhen y Zhuhijiao. Todas ellas comparten unas características comunes: son poblaciones que están atravesadas por uno o varios canales, conservan sus construcciones originales, mantienen una población local que aún realiza actividades tradicionales, son poblaciones con una larga historia que se refleja en su parte antigua, y todas ellas han adquirido el compromiso de conservar estas características.

En el año 2008, estas poblaciones situadas a orillas del sur del río Yangtsé, fueron propuestas a la UNESCO para ser declaradas Patrimonio de la Humanidad. Sigue leyendo

Suzhou, la Venecia de Oriente.

Cuando llegamos a la estación de tren de Huangshan, ya de noche, y después de pasar el control de equipajes de entrada, nos fuimos a la sala de espera. Como siempre, nos convertimos en el centro de atención. Todas las miradas se centraban en nosotros, sobre todo en los peques. Cuando fue la hora pasamos a los andenes, y nos dirigimos al tren que nos debía llevar a Suzhou.

Era un tren nocturno con compartimentos de literas. En cada compartimento habían seis literas, dos abajo, dos en medio y dos arriba de cada compartimento.

Los tres billetes que habíamos comprado hacía unos días, se correspondían a dos literas de arriba de uno de los compartimentos, y una litera del medio del compartimento de al lado.

Entonces entendí por qué me costó tanto conseguir que me vendieran los tres billetes, y lo que intentaban decirme cuando sólo me querían vender dos billetes de la parte de arriba de un compartimento.

Los niños de menos de un metro y veinte centímetros no es necesario que viajen con billete, pero entonces deben estar en el asiento, o, en este caso en la litera, de los padres. Sigue leyendo

Huangshan, la montaña amarilla, uno de los paisajes más apreciados por los chinos.

Llegamos a la ciudad de Huangshan, también llamada Tunxi, que ya era de noche. Huangshan está situada al sur de la provincia de Anhui. Antes de ir al hotel que habíamos reservado por Internet dos días antes, intenté comprar los billetes de tren para ir al cabo de tres días hacia Suzhou (provincia de Jiangsu).

Encontré un chico que hablaba un poco el inglés, y le expliqué que era lo que quería saber: el destino del tren, la fecha, saber los horarios de trenes para esa fecha, precio … Resultó que para la fecha escogida los trenes ya estaban llenos, por lo que escogí un tren nocturno el día anterior al previsto, que salía de Huangshan (Tunxi) a las 20:45 horas y que tenía la hora de llegada a Suzhou a las 7:30 horas.

Compramos tres billetes, pues Ona no podía dormir sola en una litera. El precio de los tres billetes fue de 199 yuanes.

Después de tener los billetes cogimos un taxi que nos llevó al hotel Tiandu (Tiandu International Hotel). Eran casi las diez de la noche, y estábamos bastante cansados. Sigue leyendo