Una habitación de hotel apta para faquires (Siem Reap -Camboya-).

Era la tercera vez que iba a Siem Reap, y sabiendo que actualmente hay infinidad de hoteles y que se puede encontrar alguna oferta interesante, reservé por internet una habitación en un hotel que parecía una verdadera ganga.

Cuando reservé esa habitación no podía sospechar la sorpresa que me deparaba.

Al llegar al hotel quise asegurar el precio de la reserva. Resultó que en la web donde reservé había algún dato erróneo, y que el precio de la habitación tenía que ser casi el doble del que tenía en mi reserva, pero como era un error del hotel me respetaron el precio.

Todo iba sobre ruedas: un hotel bonito, con piscina, habitación grande, con baño dentro de la habitación, y ducha separada del resto del baño, cosa que en estos lugares no abunda mucho… bien, todo iba sobre ruedas hasta que entré en la ducha.

Cuando abrí la puerta de la ducha vi que el mango de la puerta estaba roto, pero esto es una pequeña menudencia sin importancia por estos lugares, al igual que el hecho de que el margen de la puerta no ajustase, de modo que toda el agua podía salir fuera si no se vigilaba.

Pero lo importante estaba por venir. No me di cuenta del material del suelo de la ducha hasta que estuve dentro. Todo el suelo estaba hecho con piedras puntiagudas que sobresalían y se clavaban en los pies. Al principio parecía incómodo, pero después, cuando ya estabas mojado y a media ducha, te dabas cuenta de que era un suplicio insoportable.

Uno de los momento más insoportables era cuando intentabas lavarte un pie, pues al hacer más fuerza en el suelo con el otro, aquellas piedras se clavaban aún más… venían ganas de pedir auxilio.

Además, en aquel reducido espacio de aquella ducha con trampa, no había ninguna jabonera o estante para poner el jabón, por lo que había que dejarlo en el suelo, en un lado de la ducha. Esta era, seguramente, una estrategia pensada astutamente por alguna mente retorcida, pues, a media altura, habían colocado un grifo con un mando rectangular que tenía los cantos afilados y que sobresalía más allá del grifo. Al intentar coger o dejar el jabón en el suelo te encontrabas aquel maldito grifo con su manija afilada, con el resultado evidente de un golpe y el correspondiente corte en el brazo… al segundo golpe me acordé de toda la familia del que había ideado aquel grifo.

Por si aquello no era suficiente, en la parte interior de la puerta había una asa para dar una falsa sensación de seguridad, pues era evidente que no podía aguantar el peso de nadie. Parece que todo estaba minuciosamente pensado… pero para un tipo de cliente especial.

Si algún faquir buscara un hotel en Siem Reap seguro que quedaría gratamente sorprendido con aquella habitación. Yo también quedé sorprendido, pero de manera distinta…

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2 pensamientos en “Una habitación de hotel apta para faquires (Siem Reap -Camboya-).

    • Jejeje, hauré d’entrenar-me per fer més fortes les plantes del peus, caminant descals com els sadus… o millor no… m’arriscaré a trobar algun altre hotel similar… 😉

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