Cómo obtener el visado para ir a Myanmar.

Myanmar es un país donde se necesita un visado para poder entrar. En este caso hay varias opciones para conseguir el visado.

1.- Quien quiera tener el visado antes de comenzar el viaje, puede tramitar el mismo en la embajada de Myanmar en Berlín.

Este visado expedido por la embajada de Myanmar en Berlín tiene una validez de tres meses desde su expedición, es decir, hay que entrar en Myanmar antes del transcurso de tres meses desde que se ha expedido el visado. Una vez se ha entrado en el país el visado tiene una duración de 28 días (4 semanas).

La documentación necesaria para tramitar el visado es la siguiente: Sigue leyendo

Alhamdulillah

Cuando se viaja por países musulmanes hay una expresión árabe que se suele oir bastante. Es una expresión corta, sencilla, armoniosa para oídos foráneos, que se pronuncia en una única palabra, a pesar de incluir un artículo (Al, que es el artículo definido el), un primer nombre (Hamdu, que significa un sentimiento de gratitud), una preposición (Li, preposición que significa “por” o “que pertenece a”) y un segundo nombre (I Lah, resultado de la contracción del artículo “al” y el nombre “ilah”, que hace referencia a Allah): “Alhamdulillah”. Y quiero añadir que es una expresión bonita, agradable, tanto en el sentido fonético como en su significado de fondo.

Alhamdulillah es una expresión árabe que se utiliza de forma natural, incluso inconsciente en muchas ocasiones, y es una forma de alabanza o agradecimiento a Dios, que significa “gloria a Dios (Allah)”, “las alabanzas son para Allah”,”gracias a Dios”, y en la práctica incluso se utiliza con el significado de “suerte”.

La expresión “alhamdulillah” se utiliza en infinidad de situaciones, para dar las gracias a Dios (Allah) por todas las cosas buenas que nos ha dado, y la religión musulmana recomienda utilizarla de forma habitual, desde el momento en que uno se despierta hasta que se acuesta: cuando se ha terminado de comer, de beber, al estornudar, cuando se recibe un regalo, cuando se recibe una buena noticia…; pero también cuando hay algún percance, o alguna penuria, pues podría haber sido peor.

Un hadit explica que la mejor invocación dirigida a Allah es decir “alhamdulillah”.

La primera sura del Corán empieza diciendo “alhamdulillahi Rabil’ alamin”, es decir: “alabado sea Allah, Señor del Universo”.

Esta sura es repetida por los musulmanes en cada una de las cinco oraciones diarias, y esto es una prueba más de la importancia para los musulmanes de repetir “alhamdulillah” a lo largo del día.

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Una habitación de hotel con sorpresa (Hué -Vietnam-).

Todos aquellos que estamos acostumbrados a viajar por diferentes regiones sabemos que en ciertos lugares (todos aquellos que no se encuentran dentro del llamado primer mundo), hay que tomar ciertas precauciones antes de coger una habitación en un hotel, sobre todo si se está buscando un hotel económico.
Aparte de preguntar por la habitación, si es individual, doble o triple, si hay baño dentro de la misma o éste es compartido, si tiene agua caliente… siempre es recomendable inspeccionar la habitación (una mirada rápida), para asegurarse de que cumple con los mínimos que estamos buscando.

Era un mes de agosto de hace ya varios años, y acabábamos de llegar a Hué provenientes de Da Nang, en un recorrido que hacíamos desde el Sur de Vietnam hacia el norte del país, de una duración aproximada de un mes.
Estaba viajando con otros tres catalanes que había conocido unos meses antes mediante un anuncio.

Escogimos un hotel que estaba en las afueras de la ciudad, lo que ya nos iba bien porque estábamos más cerca de zonas rurales, y desde allí alquilando unas bicicletas podríamos hacer unas buenas excursiones fuera de la ciudad. Sigue leyendo

De Singapur a Malaca (Malasia).

El despertador sonó a las siete de la mañana. Poco después dejaba aquel hotel situado en el centro de Singapur para ir a la estación de autobuses. Tenía la intención de coger el primer bus que saliera en dirección a Malasia.

A esas horas no pasaba ningún bus de los que necesitaba para llegar hasta la estación de autobuses, así que cogí un taxi. Los tres dólares de Singapur que me costó aquel trayecto en taxi valieron la pena, pues fue llegar a la estación de autobuses y encontrar uno que salía en pocos minutos hacia Malaca.

Compré un billete para subir a ese autobús. El viaje fue cómodo. El autobús hizo una primera parada en el punto fronterizo de Singapur y luego en el de Malasia. El trayecto en bus duró cuatro horas y media.

Durante el viaje conocí a una pareja, Chris (de Singapur) y Lena (de Malaca), los cuales, al llegar a Malaca, tuvieron un pequeño incidente con la policía.

Es notorio que en Singapur son muy estrictos con las prohibiciones y correspondientes multas para los infractores, por lo que hay que vigilar en no tirar un papel u otra cosa en el suelo, o no fumar en los autobuses, taxis, ascensores…, no cruzar las calles fuera de los pasos de peatones, etc., pues la multa que puede caer es importante.

En Malasia, si bien también existen prohibiciones similares, no son tan estrictos en su cumplimiento.

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Sí o sí, una cuestión de educación birmana (Myanmar).

En birmano hay dos palabras o expresiones, o dos maneras de entonación al pronunciar la misma palabra (yo no hablo birmano), que significan “sí”, una de ellas se utiliza cuando se quiere decir sí, y la otra cuando se quiere decir “no” de una forma educada.

Esta sutileza de la lengua birmana está en consonancia con la amabilidad y la educación de su gente.

Pero esta agudeza o sutilidad de la lengua birmana es imposible de ser traducida a cualquiera de las lenguas occidentales, y puede ocasionar ciertos malentendidos a los extranjeros.

El motivo de la existencia de un “sí” que quiere decir “no”, viene motivado por qué según el sentido de educación birmana no es educado contestar que “no” a una pregunta afirmativa directa.

Por lo tanto, cuando se viaja por Myanmar o Birmania, hay que estar atento a la manera en que se preguntan las cosas, pues puede obtenerse una respuesta que en lugar de solucionar una duda dé lugar a un problema.

Para ilustrar mejor la cuestión lo mejor es un ejemplo, por lo que a continuación explicaré una pequeña anécdota que me pasó a Mandalay. Sigue leyendo

Llegada a Rangún (Myanmar).

Acabábamos de aterrizar en el aeropuerto de Rangún (Yangón). Era una mañana del mes de agosto de 2002. Hacía mucho calor. El día anterior habíamos conseguido los visados ​​de Myanmar en la embajada de Myanmar en Bangkok, y habíamos comprado los billetes de avión para volar con la Thai desde Bangkok a Rangún.

En la embajada de Myanmar en Bangkok habían sido muy amables, teniendo en cuenta que les habíamos llevado los pasaportes y demás documentación el mismo día, a media mañana. En poco rato nos hicieron los visados ​​y además nos cobraron menos de lo que nos habían dicho. Sigue leyendo

De Chiang Rai (Tailandia) a Luang Nam Tha (norte de Laos).

La noche anterior habíamos llegado a Chiang Rai, y aquella mañana nos levantamos a las cinco y cuarto de la madrugada, pues a las seis teníamos que coger un autobús que nos llevaría a Chiang Khong.

Era importante coger ese primer bus, pues había que pasar la frontera entre Tailandia y Laos pronto, y una vez en Laos intentar conseguir un transporte que fuera hacia el norte, en dirección a Luang Nam Tha, y sino, una barca que nos llevara hacia el Sur, en dirección a Pakbeng. Decidiríamos la ruta a seguir sobre el terreno, dependiendo de cómo viéramos la situación, pues era época de lluvias y las carreteras del norte de Laos suelen estar intransitables en esa época.

Llegamos a la estación de autobuses justo a las seis de la mañana. El trayecto en autobús hasta Chiang Khong era de unas dos horas (había otra carretera por donde se tardaba más de tres horas). El billete del bus nos costó 54 baths.

Llegamos a Chiang Khong a las ocho y cuarto. Desde el lugar donde nos dejó el autobús cogimos un tuk-tuk que nos llevó hasta la frontera. Sigue leyendo

Bajada por el Mekong desde Phnom Penh (Camboya) hasta el Delta del Mekong (Vietnam).

Nos levantamos temprano para desayunar y estar preparados a tiempo para coger un minibús que nos llevaría hasta la barca con la que deberíamos hacer la bajada por el Mekong hasta llegar a Vietnam, en Chau Doc (precio del viaje hasta Chau Doc: 7$).

El minibús nos recogió en el Capitol Guesthouse, en el centro de Phnom Penh.

El trayecto con el minibús duró unas dos horas. Nos dejó en el río Mekong, y allí cogimos una barca en dirección a Vietnam. Durante el trayecto se puede ver la vida que hay en el río Mekong. Sigue leyendo

De Siem Reap a Phnom Penh (Camboya). Una visita rápida por Phnom Penh: el horror del régimen de los jemeres rojos.

Ya hacía unos días que estábamos en Siem Reap (Camboya) y habíamos visitado muchos templos (Angkor Vat, Angkor Thom, el Bayon, Ta Prohm, Pre Rup, Banteay Srey, Ta Som, Preah Khan, etc.).

Nuestra intención era ir hacia el Sur de Vietnam, y por tanto la ruta elegida era bajar hasta la capital de Camboya, Phnom Penh, y desde allí coger un transporte que nos llevara hasta el Delta del Mekong.

Como la ruta Siem Reap – Phnom Penh ya la había hecho en barca bajando por el río Tonlé Sap, y la ruta Phnom Penh – Saigón (ciudad Ho Chi Minh) ya la había hecho por tierra, en bus, ahora decidimos hacerlo al revés, el trayecto hasta Phnom Penh hacerlo por tierra, en bus, y desde Phnom Penh bajar en barca por el Mekong hasta llegar a Vietnam.

Salimos de Siem Reap con un bus, a las siete de la mañana.

Cuando estuve en el año 2000, esta ruta no era segura, había bandoleros por los caminos, y por eso en aquella época decidí hacer el trayecto por el río en barca.

Ahora la ruta ya era segura. Durante el trayecto el bus hizo algunas paradas. En una de ellas había unas mujeres que vendían productos para comer, entre ellos arañas a 500 rieles la araña. Las arañas eran de grandes dimensiones, y para los camboyanos parece ser una comida suculenta.

Nosotros, sea porque no teníamos mucha hambre, o sea por el asco de ver esas enormes arañas, negras y peludas, no las probamos. Podéis llamarme alfeñique, finolis, o lo que queráis, pero quisiera veros ante aquella “comida” y contemplar vuestra primera expresión. Sigue leyendo